Entrevista a Rosita Herrera, abogada de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre

Entrevista a Rosita Herrera, abogada de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre  –  26 de agosto del 2009

Que tipo de trabajo realizas en la LADH?

En la Liga, junto a Gerardo Etcheverry y Héctor Trajtemberg, asumimos la defensa judicial de muchísimas familias y personas que generalmente ya están organizadas, porque sino sería imposible abarcar todos los casos. Hacemos la defensa judicial, les brindamos asistencia jurídica y realizamos el seguimiento de las causas, acudimos a las audiencias e incluso intervenimos si hay detenciones producidas en los desalojos. En las defensas que hacemos, justamente planteamos el derecho al acceso a la vivienda digna y un hábitat sano, que contempla la Constitución nacional y que dentro de nuestro ordenamiento jurídico, tuvo un fortalecimiento de este derecho con la incorporación de diversos tratados de derechos humanos a la Constitución nacional; también, el derecho a la vivienda está contemplado en la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Básicamente, planteando que el derecho a la vivienda digna es un derecho humano imprescindible, tomamos esas defensas en la Liga desde el punto de vista de la defensa de los derechos humanos desde su integralidad. Por lo general, se habla del tema de la defensa de los derechos humanos con respecto a los derechos políticos, pero queda un poco relegado el tema de los derechos sociales. En la Liga, defendemos los derechos humanos desde su integralidad. En lo que respecta a los derechos económicos y sociales, uno de los principales temas es la problemática de la vivienda. Es una de las situaciones más acuciantes y constituye un problema estructural en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Existen  aproximadamente 400 000 personas en emergencia habitacional en la ciudad, es muy grave la situación y generalmente los diversos gobiernos de turno de la ciudad, han decidido resolver la problemática de la vivienda y la falta de suficiente construcción de viviendas para personas de escasos recursos, aplicando la represión; y eso tanto en la parte legislativa como la represión cuando ejecutan  una sentencia judicial, sin analizar o verificar previamente que las personas y/o  familias afectadas encuentren otro lugar digno para vivir o, en su caso, se les asista de manera suficiente y digna para afrontar la situación de emergencia habitacional. Así, básicamente atendemos esas cuestiones, también asesoramos y orientamos a la gente que viene a la Liga para que realicen las gestiones correspondientes ante los diferentes organismos gubernamentales. Si es necesario, asistimos a las audiencias que se realizan en esos organismos, asistimos en los asesoramientos cuando, en algunos casos, llegan a un acuerdo con el propietario del inmueble en conflicto y  que  quiere desalojar a sus habitantes, en fin nuestro trabajo es muy amplio.

Al plantear este tema de vivienda, nos enfrentamos con diferentes problemáticas: generalmente, las familias que vienen a pedir nuestra ayuda, viven en asentamientos, en villas, en casas comúnmente conocidas como las “casas tomadas” que son generalmente familias que viven en inmuebles de propietarios privados o públicos. Existe una legislación procesal, en el fuero civil y también en el penal, que a nuestro entender favorecen a los propietarios al agilizar los procesos de desalojo. Comúnmente, se llaman “desalojos express” por la rapidez, en la que se concretan los mismos. Entonces los diferentes gobiernos, no están a la altura de las circunstancias, ni sensibilizados por el problema social. En la actual gestión del gobierno de la ciudad de  Mauricio Macri, es evidentemente clara la voluntad política de desalojar a la gente pobre de la ciudad. A partir del mes de junio de 2008, interviene el Poder Judicial de la Ciudad en las causas iniciadas por denuncias de usurpación en lugar del Poder Judicial de la Nación. Esta, es una de las razones por las cuales se han acelerado muchísimo los desalojos. La Fiscalía General de la Ciudad, dictaminó un Protocolo de Desalojo (o “de entrega anticipada del inmueble”). Donde se establecen pautas para cumplimentar los desalojos y establece una actuación interdisciplinarias de organismos del Gobierno de la Ciudad (ej.: B.A.P, Guardia de Auxilio, etc.) pero no con la finalidad de resolver en forma definitiva el problema de vivienda que  padecen los afectados, sino para intimarlos a que desocupen el lugar, ponerles un plazo para que se retiren o los  desalojan. Por supuesto que muy coherentes ellos, persiguiendo  la finalidad de reprimir a los sectores excluidos. Por eso, denunciamos que se pretende criminalizar la pobreza.

¿Que política del gobierno sería necesaria para resolver el problema?

El problema es muy complejo, y se agravó por la inacción durante muchos años de políticas habitacionales destinadas a personas y/o familias de escasos recursos. Por ejemplo, en  las villas, lo que se ha visto desde la asunción del gobierno constitucional de 1983 luego de la aplicación del plan de erradicación compulsiva llevada adelante por la última dictadura militar, las habitaban 45.000 personas.  Durante este período hubo  un aumento gigantesco en la población de las villas, algunas organizaciones sociales sostienen que en todas las villas de la Capital Federal viven 182.000 personas. Generalmente, de las villas miserias, la gente piensa que son casas de cartón, pero esas estructuras, esa fisonomía cambiaron. Como allí viven trabajadores y/o desocupados, que generalmente desempeñan trabajo de la rama de la  construcción construyen con material sus viviendas tratando de mejorar las condiciones de habitabilidad.  Como aumenta la población y los barrios se extendieron en terrenos que quedaban libres (consecuencia de esa erradicación que mencioné) y ahora escasean los terrenos libres, ya las casas no son de una sola planta sino que se construyen  de 2, 3, 4 o 5 plantas. En cada piso, vive una familia distinta, o son integrantes de una misma familia, podemos destacar que hay hasta una cuarta generación de la familia que viven en las villas. Todo ello produce hacinamiento, y un crecimiento demográfico increíble en esas barriadas. También, surgieron otros asentamientos que se originan y se levanta en las costas Riayuelo, o en la Costanera Sur por ejemplo el asentamiento de Rodrigo Bueno.

Otras características tienen las comúnmente denominada “casas tomadas”. En ellas nos encontramos con  una propiedad y edificio construido que su dueño abandonó o que simplemente está desocupada por un tiempo prolongado y que gente con necesidad de vivienda ingresa para proveerse de una vivienda. El hacinamiento allí, es más agudo porque generalmente, en una habitación grande se hace una divisoria precaria con cualquier elemento (chapas, cartones, maderas, telas) y viven dos o tres familias, comparten baños y cocina. No tienen lugar de esparcimiento, ni siquiera posibilidad de ampliar su habitación. En algunos casos, las condiciones son mucho más deplorables incluso que en una villa que por ahí, el habitante arregla su casa, tiene un poco más de independencia.

Además, en el problema de la vivienda podemos encontrarnos con las situaciones de los hoteles que son explotados con fines de lucro por sus propietarios y/o locatarios que subalquilan habitaciones. Sin embargo, en su gran mayoría,  no cumplen ningún tipo de requisitos exigidos por el Gobierno de la Ciudad para prestar este servicio de hotelería a la gente. La gente vive en pésimas condiciones, pagan un precio muy alto de alquiler de la habitación, o del hospedaje (entre $600 y $1000) y no se les brinda a cambio servicios de cama, de comida o de limpieza, faltan matafuegos y muchos no cuentan con la habilitación correspondiente.  En estos casos existen muchos abusos por parte de quienes llevan adelante la explotación del hotel porque ante la primer morosidad que tengan sus habitantes, el dueño ejerce el  derecho de retención, entonces les cierra las puertas de las habitaciones y la gente pierde sus pocas pertenencias.

Cada problema tiene su característica, su complejidad. En principio, lo que tendría que hacer el Gobierno de la Ciudad es suspender todo tipo de desalojo y la Legislatura o el Congreso (según corresponda), derogar de las normas la metodología del desalojo forzoso. Esa metodología ya  fue repudiada por diferentes informes de las Naciones Unidas. En ellos sostiene que los Estados mayormente violan el derecho a la vivienda con la aplicación y ejecución  del desalojo forzoso. Repudiamos que el mismo Estado que no crea, ni garantiza las condiciones de acceso a una vivienda digna, encima te desaloja, o sus jueces solo analizan y tienen en cuenta  parte del ordenamiento jurídico que establece medidas de tipo represivas y no tiene una mirada integral de ese orden (ej la inclusión en la Constitución Nacional de numerosos Tratados de derechos humanos). Por supuesto, que en el Ejecutivo se debería  asignar mayor presupuesto  para la construcción de viviendas y que las viviendas que se construyan sean destinatarias con prioridad, las personas y/o  familias escasos recursos y a sectores medios y promover la organización de las cooperativas de viviendas Generalmente, cuando se hacen planes de construcción de viviendas o de urbanización en las villas, por ejemplo hay una ordenanza 44873 del año 1991 incorporada al Código de Planeamiento Urbano (o sea transformar las villas miserias en barrios, urbanizarlos y construir departamentos o edificios o casas en lo mismo terreno donde habitan las personas). ¿Pero que pasa? Hay mucho clientelismo político entonces resulta que una vez que están construidas las casas, no son adjudicadas las familias que las necesitan. Muchas veces eso genera conflictos dentro de los barrios porque la gente ve los departamentos terminados y ya está adjudicada a otra familia, así  se pelean entre ellos y toman los departamentos por la falta de transparencia en los censos, inscripción y adjudicación de las viviendas. ¿Toda esta desesperación de la gente porque se genera? Una de las razones, es porque nunca hubo una política de construcción masiva real y una voluntad política real para resolver el problema de las viviendas que no es un problema coyuntural, sino estructural.

Es un fundamental para cualquier persona y/o familia para poder realizar un proyecto de vida, que lo mínimo es tener un techo digno. Desarrollar sus proyectos, si decidiera  tener pareja, hijos,  familia, tener un ámbito de privacidad y en la Ciudad por supuesto no se cumple. El otro tema también que hay, es la gente que está viviendo en la calle, según organizaciones sociales actualmente existen 12.000 personas en situación de calle. Viven solas o con sus familias a cuestas,  sin un lugar fijo, tampoco a ellos el Gobierno de la Ciudad les presta una asistencia de emergencia digna.

Existen diferentes organizaciones sociales y políticas que luchan por reivindicaciones relacionadas con el problema de la falta de vivienda, algunas se  constituyeron en cooperativas, construyeron viviendas, compraron terreno en  la Ciudad o en la  Provincia de Bs. As. No es casual que no haya planes de vivienda y más en la ciudad, desde el gobierno Onganía, que profundizó en la última dictadura militar, y continúa hasta nuestros días existe  un plan de expulsión de las personas y/o familias pobres o de los trabajadores de la Capital. Así se encarecen los inmuebles, así es muy dificultoso para el trabajador, las familias pobres que individualmente puedan resolver su situación de vivienda, es necesaria la intervención  estatal para solucionarlo. Mientras el Estado  promueva entre sus diversas alternativas, que ellos dicen de solución, otorgar algún subsidio pero muy mínimo, totalmente insuficiente para resolver en forma definitiva.  Lo que se consigue es que las personas accedan a un terrenito en el primer, segundo o el tercer cordón conurbano y cumplen con esos objetivos de expulsión. Mientras que las personas que necesitan o quieran vivir en la Ciudad, pasan a engrosar la población de las villas de emergencia porque con esa ayuda dineraria no pueden acceder a una vivienda definitiva en la ciudad. Por eso, hay diferentes organizaciones que luchan y se unen por el derecho a vivir en la ciudad. El problema está en la ciudad y la solución tiene que estar en la ciudad.

Por eso si hay un conflicto entre un inquilino y un propietario, si van a juicios; si hacen la defensa correctamente, en algún momento se dará el desalojo pero los jueces tienen que considerar que a las personas y/o familia afectada previamente se le tiene que prestar una ayuda de emergencia habitacional digna. Y no solo poner el énfasis en  la devolución de la propiedad a quien dice ser su dueño.

¿De donde viene este interés por la defensa del derecho a la vivienda?

Tiene mucha vinculación con mi historia personal. Yo desde los 5 anos de edad, vivo en una villa de emergencia porque fui afectada por un desalojo. Mis padres fueron desalojados por la construcción de la autopista ejecutada e ideada por Cacciatore, Intendente de la Ciudad durante la dictadura y porque no tenían posibilidades de alquiler en otro lugar, no les quedó otra a mi familia que ir a vivir en una villa. A los pocos meses, en 1978, la dictadura militar sacó una ordenanza con el intendente Cachatorre de la ciudad de Buenos Aires, de erradicación compulsiva de todas las villas de la Capital. Eso coincidía con la organización del Mundial  de Futbol de 1978 y querían dar una imagen de Buenos Aires de una ciudad sin pobreza. Han logrado en diferentes barrios eliminar villas como del barrio de Belgrano, de Núñez, sacaban a la gente de las villas directamente sin darles ningún tipo de solución. Los cargaban en un camión y los tiraban al conurbano. Todas esas metologías llegaron a donde nosotros recién llegamos para vivir. Entonces ahí, mi papa que se llamaba Salvador Herrera y que también fue integrante de la Liga, junto con personas de otros barrios se organizaron y crearon la Comisión de Demandantes. En ese momento se planteo una medida cautelar y se consiguió una medida de no innovar de un juez para que los militares no toquen ni una casa mas de las villas hasta que ellos prueben que estaban construyendo viviendas o garantizaran el acceso a una vivienda digna y decorosa. Porque los funcionarios de la dictadura  militar decían a la opinión pública que sacaban a la gente de las villas porque les daban viviendas. Pero era mentira; sacaban a la gente, la dejaba en el conurbano y lo le otorgaba ningún tipo de ayuda. Entonces todas eses vivencias de mi papa organizando a la gente, acompañándolo de pequeña de una villa a la otra porque por cuestiones de seguridad, me llevaban a mi y a mi hermana a todos lados. Entonces todo eso lo fui tomando desde chica, lo viví en carne propia el miedo que te tiren la casa. Estaba permanentemente en este ambiente politizado, con cuestiones políticas, sociales, y por eso yo quería también aportar en algo. Fue algo natural para mí de querer ser abogada. Pero lamentablemente, la imagen que se diera al resto de la gente o el prejuicio que tiene la gente respeto a esas barrios populares que son las villas es que son lugares de escondite de delincuentes, así que, nadie me creía cuando decía de pequeña que quería ser abogada y eso desde los 8 anos. Me inscribí en la Universidad pública de Buenos Aires y entré a la carrera de abogacía.  Cuando termine, estuve como asesora en la Legislatura de la Ciudad de un legislador de izquierda, Patricio Echegaray, y a la Liga ya la conocía, estaba presente y venia a actividades y eso fue en el 2001 que empecé a armar mas contactos, como ya estaba recibida, empecé a asumir las causas, porque en el trabajo que tenia, no se hacia defensa o patrocinios. Así empecé a intervenir en mas  casos en la Liga con Gerardo Etcheverry y desde 2004 /2005, estoy más en las oficinas de la Liga atendiendo los casos que llegan. Cualquier persona que tiene un problema acude a la Liga y siempre estamos. Yo me recibí y seguí viviendo en la villa, la gente se sorprende de que viviera todavía en la villa, pero yo soy abogada, una laborante como todos. Por  que me recibo y no  me dan una nueva casa, escritura o un crédito.  Es como todos, voy a un banco y no me dan ningún crédito hipotecario si no tienes el ingreso y los requisitos  que ellos exigen. La villa se mejoró porque la mayoría trabaja en la construcción pero también por diferentes políticas que se aplicaron a nivel nacional con el neoliberalismo, hay una mayoría de excluidos y esta realidad se ve mucho en esta barriada. Los jóvenes que viven allá son los primeros que caen en los problemas de las drogas y últimamente el tema del paco es muy grave y preocupante. Son unas de las causas que llevan esos jóvenes, victimas de este flagelo, a cometer delitos menores pero cada vez más violentos. Hay muchísimos jóvenes que siguen estudiando que quieren salir adelante. Pero en este  sistema capitalista, los Estados aplican políticas, tanto económicas como sociales que excluyen a  gran parte de la población, así se agudizan las desigualdades.

Mi interés es parte de una experiencia personal, mi vida misma, el miedo por ser desalojado, el temor, la tristeza y la bronca por ver tus cosas tiradas, y que te desalojen. Desde lo que yo pueda aportar, ese granito de arena a esta organización colectiva porque solo de lo individual no se puede, pero si hacer un aporte, un esfuerzo. Eso formaba y forma   parte de mi sueño, de poder tener estudios universitarios, poner el conocimiento al alcance de los que lo necesitan y aprender todos los días. Lo importante es apuntar a lo colectivo, por eso tengo una militancia en la Liga es un lugar donde yo siento que puedo tener todo eso y acá no se le pregunta afiliación partidaria a nadie, recibimos a todos y si tenemos la posibilidad de ayudarles, lo hacemos. Después estimulamos a la gente que se organicen, porque no es un problema que se resuelve con  abogados únicamente, es un tema social, político y que es importante que luchen por sus derechos, y que al día de mañana podamos conseguir un país mejor. Concretar el  sueño de un país mejor, de una America latina unida, de un mundo mejor. Trabajamos con  la Asamblea de los Pueblos, M.T.L., con diversas organizaciones religiosas que nos acercan casos. Lo importante, es asumir el compromiso y el desafío de organizarnos cada vez más,  de seguir contribuyendo a la organización colectiva para  luchar por nuestros derechos.

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