Carlos Slepoy tenía razón: “aquí hubo genocidio” y su propuesta de cómo juzgar aquellos crimenes era la más eficaz y ajustada a derecho

Carlos Slepoy, el militante popular que fue parte de la ofensiva popular de los 70, que como tantos otros fue objeto de persecusiones, cárcel y tortura, que no dejó de militar en su exilio español y que transformó su matricula de abogado en una poderosa herramienta al servicio de la lucha de los pueblos; nuestro hermano Carlos Slepoy ha fallecido en España.

De las muchas, y todas respetables, maneras de homenajearlo, nosotros elegimos resaltar su pensamiento estrátegico sobre como derrotar la impunidad de aquellos que desaparecieron los treintamil y reorganizaron radicalmente, a favor del Poder, el país todo.

Sus ideas no solo eran el fruto de estudios, lecturas y debates teóricos, también, y fundamentalmente, eran el resultado de una reflexión sistemática sobre nuestra propia práctica de lucha contra las consecuencias históricas de la impunidad de los genocidas.

Porque para Carly el modo de juzgar era aplicando la figura de genocidio, no la de “lesa humanidad” tal como lo explicaba de manera irrefutable en un texto memorable de 2009 que citaremos largamente.

“El crimen de lesa humanidad en sentido genérico se define como el que se comete mediante un ataque generalizado o sistemático contra una población civil en medio del cual se perpetran múltiples delitos. El tipo penal no exige en este caso ninguna específica intencionalidad por parte del represor. Basta acreditar, por un lado, que existió dicho ataque y, por otro, que durante el mismo se cometieron asesinatos, secuestros, desapariciones, etc. El objetivo de la acción criminal es provocar la destrucción de la población civil afectada de forma indiscriminada.”

“El genocidio, en cambio, difiere radicalmente de esta situación. Con su comisión el represor pretende la destrucción, total o parcial, de grupos humanos. Aquí sí el tipo penal exige una intencionalidad específica: el propósito de destrucción de alguno o algunos de los grupos existentes en una sociedad o sociedades. La acción criminal va dirigida a la destrucción del grupo aunque para ello, y como modo de destruirlo, se ataque a los individuos que lo conforman. En términos jurídicos se diría que los sujetos pasivos de la acción son los individuos, pero el sujeto pasivo del delito es el grupo en que éstos se integran. Se reprime a las personas con el objetivo de destruir sus grupos de pertenencia. La conformación del grupo puede venir dada por la voluntad de quienes lo componen o ser por completo ajena a la misma. El grupo en este último caso es formado por la decisión del represor.”

“Y más adelante precisaba: quiénes fueron los eliminados: no los estudiantes y trabajadores en general, sino los activistas y militantes obreros y estudiantiles que por decenas de miles y en forma organizada cuestionaban entonces el poder constituido. A estos grupos humanos se dirigió en forma fría y planificada la acción de la dictadura. Esta arrasó con todo lo que encontró a su paso, impuso el terror generalizado y en su furia asesina provocó múltiples víctimas que no estaban insertas en esos grupos. Pero su propósito fue erradicar a ese inmenso grupo humano que portaba el ideal de una sociedad distinta de la que querían los exterminadores. En esta intencionalidad de los represores de crear un país a su imagen y semejanza está la causa del genocidio y su objetivo: destruir los grupos que lo impedían o podían impedirlo.”

“La notoriedad de los hechos, o soflamas tales como “hay que destruir a quienes se oponen a la civilización occidental y cristiana” o “hay que eliminar a los enemigos del alma argentina”, dan cuenta de esa intención. Pero, más que éstos, los planes elaborados por los propios represores revelan cristalinamente su propósito genocida. En el indispensable libro Genocidio en Argentina, de la doctora Mirta Mántaras, se analizan con mayor extensión de la que es posible en este artículo las distintas características e intenciones del proyecto de la dictadura y se recogen los distintos documentos que elaboraron las fuerzas represivas como guía de acción. De todos ellos interesa destacar ahora el Plan del Ejército elaborado en 1975, firmado por Videla como comandante general del Ejército, fechado en febrero de 1976 y distribuido en ese mismo mes a los distintos cuerpos de Ejército. En el Anexo 2 de dicho Plan se define al oponente del siguiente modo: “Se considera oponente a todas las organizaciones o elementos integrados en ellas existentes en el país o que pudieran surgir del proceso, que de cualquier forma se opongan a la toma del poder y/u obstaculicen el normal desenvolvimiento del gobierno militar a establecer”. Las organizaciones aludidas son detalladas en el Anexo 3 (Inteligencia) del Plan. Se incluyen las que se consideran como oponentes activas y potenciales. Entre las primeras, además de las organizaciones político-militares, una larga serie de organismos y asociaciones políticas, sindicales, estudiantiles, religiosas y de derechos humanos, entre ellos la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, las Juventudes Políticas Argentinas, la Unión de Mujeres Argentinas, los Sacerdotes para el Tercer Mundo y un largo etcetera.”   1

La histeria desatada por las derechas y sus lenguaraces contra el documento del 24demarzo de los trece organismos de derechos humanos por nombrar, de un modo sintetico y muy simple, a algunas de aquellas organizaciones atacadas por el Plan de Exterminio, da cuenta de lo acertado de la propuesta de juzgar por genocidio y aún más, de juzgar teniendo en cuenta el largo periodo de impunidad, y por ello con medidas tan excepcionales como la impunidad estatal garantizada desde 1974/75.

Orgullosos estamos de haber sido una de las organizaciones que acompañamos la propuesta de juzgar por genocidio, a pesar de las presiones de todo tipo que sufrimos por ello, y de haber sido desde Justicia Ya promotores incansables de dicho enfoque tanto como el de no admitir el juzgamiento parcelado de modo tal que los crimenes parecen ser individuales y el genocidio como tal conserva su impunidad en lo que tiene de principal: el Plan de Exterminio y de Reorganización Nacional que llevaron a cabo y que todavía sufrimos.

Vendrán otras reflexiones y otros homenajes, en estas horas de dolor nos parece bueno recordarlo en su fase más creativa y radical, aquella que lo llevo a impulsar los juicios en España contra el Genocidio argentino, y en Argentina contra el Genocidio español.

Seguiremos tu lucha.

Hasta la victoria, siempre

 

 

  1. Pagina 12. 12/05/2009
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